Atravesando Desiertos Espirituales

Muchos miramos el desierto como algo desagradable, como algo difícil para vivir, un lugar con mucho calor. Pero hay algo que hace del desierto un lugar muy importante para el hombre. Sin los desiertos la tierra sería muy fría, ellos son los que guardan calor. De los desiertos se extraen muchos minerales preciosos tales como: oro, cobre, plata, también son ricos en yacimientos de petróleo.

JESUS fue llevado al desierto.

No fue una opción, no fue él quien escogió; y sabes todavía que es lo más interesante; el ser llevado al desierto tenía un propósito, ahí sería tentado, en otras versiones dice para ser probado.

Dios permite muchas veces que seamos llevados al desierto para que al ser probados revelamos de que estamos hechos. La vida de una persona en el desierto depende de la actitud que él tenga frente al desierto.

La actitud de un buscador de tesoros es muy distinta a la actitud de un turista perdido en medio del desierto.

El desierto puede ser para unos vida o para otros la muerte. Jesús fue probado porque ya estaba equipado de parte de Dios a través del Espíritu Santo, era el momento de saber de que estaba hecho.

Esto sucede con todo lo que es fabricado, en especial lo podemos ver con los paracaídas. Una vez terminados y antes de ser utilizados por algún paracaidista, son sometidos a prueba con peso equivalente a lo que tienen que sostener. En las pruebas o en el desierto es como el cristiano demuestra de lo que está hecho.

 

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