Serie YO PUEDO | Puedo Servir

Antes de que los arquitectos diseñen cualquier edificio nuevo, primero preguntan: “¿Cuál será su propósito? ¿Cómo se utilizará?” La función prevista siempre determina la forma del edificio. Antes de que Dios nos creara decidió el rol que tendríamos en nuestro paso por el mundo. Planificó exactamente cómo quería que sirviéramos a los demás, y nos dio un diseño específico para esas tareas. Fuimos creados con un diseño único y definido.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. (Efe 2:10 LBLA)

Somos la obra de arte hecha a mano por Dios. No somos un producto de línea de ensamblaje, producido en masa sin pensar. Somos una obra maestra original, única en su clase, diseñada a la medida. En el Reino de Dios, el sistema de medición para evaluar los méritos personales es el servicio.

La grandeza consiste, no en someter a otros al servicio de uno mismo, sino en reducirse uno mismo al servicio de los demás. La prueba no era: ¿Quién puede servirme a mí?; sino: ¿Cómo puedo servir a los demás? Esta es la enseñanza de Jesús, Él no vino para ser servido, sino para servir; no aprovechándose del ser igual a Dios, tomó forma de siervo humillándose a lo sumo hasta morir en la cruz por nuestros pecados. Se vació de Su divinidad para asumir Su humanidad.

La gran característica de la vida de Jesús fue la humildad, la obediencia y la renuncia a Sí mismo. No deseaba dominar a los hombres, sino servir a los hombres; no deseaba seguir Su propio camino, sino agradar al Padre en todo; no deseaba exaltarse a Sí mismo, sino renunciar a toda Su gloria por amor a los hombres.